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Entre los años 2004-2007 participé en el Proyecto Y+D+I: MEC y FEDER (Ref. BHA2001-3607) referente a materiales no tóxicos y reciclables, en la realización y presentación de la obra gráfica, dirigido por Rosa Vives, catedrática de Pintura y Grabado de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Barcelona. El equipo se dedicó a la investigación y recuperación del cobre como metal básico en la elaboración de piezas de joyería.

Inicialmente recuperamos el cobre resultante de cortar con la cizalla las planchas calcográficas del Taller de Grabado de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Barcelona.

Posteriormente se amplió al reciclaje de cobre a otros ámbitos. Una vez seleccionado el metal se clasificaba en función de su pureza, para conseguir aleaciones especiales, eliminar todo utilizando plata fina, y con la aleación resultante crear una colección de joyas.

Inicialmente trabajé en piezas grandes, collares, broches y brazaletes, pero una vez logrado el objetivo también lo aplicamos a joyas de medidas más reducidas como anillos y pequeños objetos utilitarios.

En nuestro país, la legislación vigente sobre los metales nobles indica que la aleación de la plata denominada “de ley” o "Sterling Silver" debe ser de 925 milésimas. En este proyecto, voluntariamente, nos apartamos de la aleación oficial porque nuestro objetivo difiere de la joyería tradicional. Nuestro interés radica en potenciar al máximo las variaciones cromáticas y las calidades físicas de las diferentes aleaciones entre la plata y el cobre.


Anillo realizado a partir de una matriz calcográfica

En el área de Grabado de la Universidad de Barcelona se trabaja –entre otras técnicas- el aguafuerte y la aguatinta, todo utilizando planchas de varios metales, entre ellos el cobre. Hay una cizalla por cortar y escuadrar las planchas metálicas con el fin de prepararlas como matrices. Inicialmente y durante unos meses se han recogido los recortes de cocer que quedaban alrededor de la cizalla.

Aun así la reconversión de algunas matrices de cobre, inservibles y olvidadas, después de la estampación, se convirtieron en otra de las fuentes de aprovisionamiento de material para nuestro proyecto.

Se han recuperado fragmentos de cobre procedentes de circuitos integrados de ordenadores, aparatos electrodomésticos, maquinaria de relojes y otros.

Durante seis meses y sin emplear ningún método ni lógica en el sistema de recogida, conseguimos reunir más de 1.000 gramos de cobre. Evidentemente, si las personas participantes en este proyecto se hubieran dedicado de manera continuada a la recogida de este metal, la cantidad habría sido muy superior.

Una vez analizado y clasificado el cobre según calidad y pureza, preparaba aleaciones con plata fina y también con plata de ley, variando las proporciones. La intención era conseguir con el metal obtenido de la aleación una extensa gama cromática para utilizarla en la elaboración de joyas únicas.

Una vez fundidos los recortes de cobre y transformados nuevamente en planchas, se inicia un nuevo ciclo. Volvemos a incidir en las planchas, trabajándolas como matrices calcográficas de medidas reducidas. Se estamparán sobre papel y, una vez terminada la nueva tirada, pasarán a incorporarse a una joya. Rosa Vives, directora del proyecto, realizó un aguafuerte que se estampó sobre papel. La pequeña matriz se incorporó como parte integrante en un brazalete de plata y cobre, en el cual se ha valorado al máximo las uniones sin soldaduras por tal de respetar la parte de la matriz grabada al aguafuerte. Resumiendo, una vez producida la estampación y terminado la tirada, se ha reutilizado la matriz como parte de una joya, eliminar todo consiguiendo en el proceso el reciclaje del cobre.

Detalle cromático de un broche

Composición de cobre y plata

 

 

Detalle cromático de un broche

Brazalete esclava realizado a partir de una matriz calcográfica

El cobre y su color aplicados a la joyería

El cobre es un metal agradable de color rosado y resulta muy interesante por la gradación tonal que puede ofrecer, al destacar los dorados, verdes, rojos y negras.

La línea de investigación que utilizamos va dirigida principalmente a recuperar, obtener y potenciar todas las posibilidades cromáticas, al partir del cobre como metal principal y buscar básicamente un resultado estético.

Las pátinas, como recurso estético, pueden resultar otra posibilidad para obtener colores en el cobre, pero nuestra intención está centrada mayoritariamente en la aleación binaria de plata y cobre.

Con esta finalidad, hemos realizado composiciones de color, empleando un proceso de incrustación de plata en el cobre y también con la práctica del Mokume-Game. Se trata de una técnica utilizada en Japón hace más de 300 años. Se fundamenta en la unión sin soldaduras de metales no férricos por fusión. Se utilizan, como base, láminas de cobre donde se adhiere oro y/o plata por fusión, eliminar todo aplicando un proceso de laminado.

Con el fin de conseguir una extensa gama cromática se han realizado numerosas aleaciones, que van desde el 10% de plata hasta el 50%. Mediante las modificaciones de las aleaciones binarias, hemos conseguido una anchísima variación de cromatismos en degradación, al incluir en esta investigación las imágenes que recogen la escala tonal obtenida, eliminar todo variando la proporción de cobre-plata, dado que siempre partimos del cobre como metal base.

Algunas combinaciones cobre-plata con las que hemos trabajado son: cobre de máxima pureza con plata fina, aleación que nos ha proporcionado una tonalidad dorada-amarillenta muy suave con una resonancia parecida a la del bronce; cobre industrial con plata de ley, combinación que acentúa más el tono rosado, y cobre de plancha calcográfica con una parte de plata de ley que obtiene un color más cercano al rojo.

Tradición popular

Las creencias ancestrales basadas en las propiedades del cobre nos describen propiedades curativas. Se piensa que es uno de los mejores transmisores de energía curativa. En términos místicos, así como el oro estaba vinculado al Sol y la plata a la Luna, el cobre se asociaba al planeta Venus, dado que la principal fuente de cobre estaba a la isla de Chipre, conocida como la isla sagrada de la diosa Venus.

Actualmente en algunas farmacias se puede encontrar en la venta objetos realizados con cobre, quizás el más conocido es el brazalete. Algunos profesionales farmacéuticos consultados nos remiten al Vademècum. En este tratado, sí que nos habla de los objetos de cobre, pero indica que las propiedades que se le atribuyen no están comprobadas científicamente.

 

Broche con colores del cobre

Conclusiones

El proceso de reciclaje que se inició con la expectativa de poder aportar una nueva dimensión y alargar la vida del cobre rechazado, como ha quedado demostrado, ha sido del todo satisfactorio por la facilidad en la fusión, en la liga y posterior manipulación del cobre y sobre todo por el resultado plástico, eliminar todo facilitando capacidades creativas ilimitadas.

Es obvio que no pretendemos demostrar científicamente que el cobre sea eficaz para combatir los dolores reumáticos, o que facilite la lucidez mental o que sea más favorable a la influencia de Venus... pero sí que podemos afirmar que el cobre es un metal muy conductor de calor y que al trabajarlo manualmente durante un espacio de tiempo prolongado, se aprecia enseguida su capacidad receptora de carga energética.

Las joyas realizadas con las aleaciones de cobre adquieren esta calidad térmica, produciendo un muy agradable contacto sobre la piel al mantener siempre la misma temperatura. También apreciamos en la colección de joyas realizadas otras calidades estéticas y plásticas, manifestadas en la amplía variación cromática conseguida en muchas de ellas.

El ojo humano percibe la belleza de una joya y la parte táctil la hace atractiva. Sensaciones estrechamente unidas al sentimiento humano.

 
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